GLADYS LAPORTE, LA ABUELA CUENTA-CUENTOS

24 de marzo de 2010 — CON MOTIVO DE LAS FIESTAS PATRONALES EN HOMENAJE AL BUEN JESUS DE PETARE, SE REALIZO UNA EXPOSICION EN EL MUSEO DE PETARE, BARBARO RIVAS, EN DONDE TUVO PARTICIPACION LA GRAN CUENTA CUENTOS Y PATRIMONIO CULTURAL DEL ESTADO MIRANDA, GLADYS LAPORTE. REALIZADO POR: EDUARDO HERNANDEZ P.N.I.: 5.909 MUNICIPIO SUCRE, ESTADO MIRANDA, VENEZUELA 03/2010

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viernes, 6 de agosto de 2010

EL ÚLTIMO REPARTO


EL ÚLTIMO REPARTO
CUENTO INÉDITO DE LA ESCRITORA VENEZOLANA
GLADYS LAPORTE “LA ABUELA CUENTA CUENTO DE GUARENAS”
Y MARQUESA DEL TOTUMO


Es hora de dormir mi nietecita, ¡A la camita! Esta noche te voy a contar un cuento para que te duermas temprano.
Había una vez una cigüeña.
Abuelita, ¿Qué es una cigüeña? - Le preguntó la nietecita.
¡Ah, mija! Una cigüeña es un ave, parecida a una gran pava de corral pero un poco más grande, tiene unas patas y un pico larguísimos y las alas son muy grandes, con las que vuela bien alto, aquí en nuestro país hay un tipo de cigüeña, pero no es de ellas de las que tratamos en este relato. Vamos a hablar de las cigüeñas que viven en otras tierras, en países muy lejanos donde hace frío y cae nieve. Hacen sus nidos sobre las chimeneas de las casas de los hombres y cuando van a empollar sus huevos lo hacen en grandes bandadas, pero los hombres de esas tierras se acostumbraron a convivir con ellas; sobre sus chimeneas construyen una especie de cestas para que las cigüeñas hagan sus nidos y así no le obstruye la salida del humo. Cada casa tiene su cigüeña.
Abu, ¿Y es verdad que ellas traen a los niños cuando nacen?
¡Ay, mija! Esa es una de las más bellas tradiciones del mundo, parecida a Santa Claus, son tan lindas que han logrado penetrar en todos los países y climas de la tierra. Sabemos que Santa Claus o nuestro San Nicolás, habita en el Polo Norte pero lleva regalos a los niños de África y de China. Igualito hace la cigüeña, pero ésta le lleva regalos a la gente grande, hace felices a las parejas que esperan con ansias y amor a sus hijos para que les alegren la vida, por eso vemos a la cigüeñas llevando niños desde Alaska a La Patagonia de Japón a Burundi, de Italia a las Malvinas, de Birongo a Pampatar, de los Andes a Guayana, de Maracaibo a Tucupita, ahora bien, déjame decirte, que todo esto ocurre gracias a la imaginación del hombre, es el don mas preciado que poseemos.
-Como te iba diciendo, la cigüeña tiene el delicado trabajo de ir llevando bebés, que son regalos vivos, pero no es una sola como Santa Claus, sino que son varias y están organizadas como esas agencias que entregan paquetes por correspondencia. A pesar de que las cigüeñas cumplen esta misión a cabalidad, tienen fama de distraídas y muchas veces les achacan equivocaciones, que no son realmente de ellas, por ejemplos, en Madagascar, nace un muchachito catirito y con los ojitos azules, o en África nace un niño con el pelito lisito y los ojos rasgados, adivina ¿Quién paga los platos rotos? Pues nada más y nada menos que nuestra querida amiga cigüeña, de la que trata precisamente este cuento que escribí para ti, mi adorada nietecita.
Resulta que en una gran ciudad, llamada Hartlam había una compañía de cigüeñas denominada “Cigüeñas Travels C.O“y eran las encargadas de repartir a los niños que nacían en la localidad.
Esta historia se desarrolla en un mismo barrio, calle y edificio de esa bella metrópoli que ya mencionamos. Era de noche se había desencadenado una gran tormenta, tronaba y relampagueaba; la lluvia caía a cántaros y soplaba un viento frío. Asomadas a las ventanas de sus respectivos apartamentos dos señoras veían la tempestad a través de los vidrios de sus panorámicas. Una estaba en el piso once y otra en el piso doce, la de abajo era la señora Bretilda Urbina y la de arriba la Doctora Paula Descrivan, ambas señoras observaban de manera muy distinta aquel torrencial aguacero.
La señora Bretilda, tenía lágrimas en sus ojos y estaba rezando a Dios diciendo:
- ¡Ay Dios mío! ¿Cómo haré para alimentar y vestir a mis hijos, si en verdad son dos, como dice el medico, mi esposo murió hace un mes y yo con tres niños pequeños y además cuidando a la abuela Petra, que está tan enferma. ¡ Ay Dios mío ¿ Qué irá a ser de nosotros ? ¡Ayúdame Señor!
En el piso de arriba la doctora Paula, quién es Bióloga Marina, estaba pensando:
- ¡Ay, que terrible soledad! Cómo dejé pasar la vida sin darme cuenta, entre estudios y postgrados se me fue el tiempo y me quedé sin familia, sólo tengo la compañía de mis peces colorados. ¿Cuándo fue que empecé a darme cuenta de lo sola que estoy? No tengo padres, ni hermanos, ni hijos y le negué toda la posibilidad al amor humano, claro, amo mucho a mis animales, pero no puedo convivir con un delfín o con una ballena, otra cosa ¿Qué haré con mi fortuna? Bueno tendré que dejársela al centro de investigaciones. ¡Oh! ¡Oh!
A todas estas en la oficina de Cigüeñas Travelling Co, estaban muy atareadas, porque esa noche decidieron nacer muchos niños en aquella ciudad. Imagínate, con semejante “palo de agua”, era un continuo corre y corre tanto así que habían tenido que poner a trabajar a las cigüeñas pasantes, porque no se daban a basto. En la oficina estaba una cigüeña mayor, muy anciana que ya no salía a repartir bebés, sino que se encargaba de arreglar los pedidos, atender las llamadas y aconsejar a las jóvenes cigüeñas, también estaba con ella una joven cigüeñita a la que llamaban “Cigüeloquita”, porque era muy atolondrada. Ya se habían ido todas las cigüeñas a entregar los pedidos, cuando llegaron los morochitos de la señora Bretilda, eran una niña y un varoncito. La cigüeña mayor, que era un señor, le dijo a Cigüeloquita,
_ Vas a tener que ir a entregar estos muchachitos, porque si no se les va a retardar la estrella de su nacimiento, no podemos esperar a que llegue otra cigüeña. Pon cuidado que ya estás bien adiestrada, lo que tienes que hacer es moverte con mucha prudencia y atención. El Viejo Cigüeña, tomó a los dos morochitos y los acomodó en un solo paquetito, pues como iban para el mismo sitio, no creyó necesario hacer dos envoltorios, entonces hizo la nota de entrega con su puño y letra y se la prendió con un alfiler nodriza al pañal de uno de los morochitos. Listo todo, ya Cigüeloquita estaba preparada para emprender el vuelo y toda llena de nervios, se montó en la parte más alta del edificio de la Compañía y se lanzó en picada para ir al edificio donde debía dejar a los morochitos. El viejo Cigüeña, se encontraba en la ventana, viendo el primer encargo de Cigüeloquita, el también estaba muy nervioso, pues aún no confiaba en la cigüeñita,. De repente EL Viejo Cigüeña, vio un paquetito que venía descendiendo rápidamente en el aire y se lanzó volando por la ventana y logró sujetar el paquete con su pico. Como pudo voló de nuevo a la oficina y observó horrorizado que se trataba de la bebita, que debía llevar Cigüeloquita a la Señora Bretilda Urbina, en el Edificio Doce, de la calle, Las Palmas en el apartamento número... ¿Cuál era el número?, El mismo hizo el paquete y la nota de entrega pero su memoria fallaba, ¿Era el piso once o el doce? Se decidió a llevar el mismo a la Bebita y ese sería su último reparto, pues lo tenía prohibido, el sería un anciano, pero conocía muy bien su oficio;
¡Qué caramba !.
Así fue que tomó su cachucha y se amarró los anteojos e hizo un nuevo paquete con la muchachita. Emprendió el vuelo y como él recordaba la dirección llegó hasta el edificio doce, pero cuando llegó a los apartamentos, no recordaba el número del piso ni el de la casa, entonces se dijo, yo estoy seguro que era el doce, y así fue y colocó a la niña a las puertas del apartamento de la Doctora Paula Descrivan, tocó el timbre y se fue volando muy contento, por su misión cumplida. La doctora oyó el timbre y no podía creerlo ¿Quién iba a ir a su casa a esa hora? Ella no tenía amigos, ni trataba a los vecinos ¿Sería una emergencia? Entonces por fin decidió a ir a abrir la puerta, cuando llegó no vio a nadie y ya se iba a meter molesta al apartamento, cuando oyó el llanto de la niña que estaba a sus pies, envuelta en los pañales de la agencia.
La Doctora recogió a la niña y la metió para su casa, pensando ¿ De quién será está niña ? ¿Será que alguien la abandonó y la dejó aquí en mi puerta? Bueno, mañana mismo llamaré a la policía de menores para que vengan a recogerla. ¿Qué voy a hacer con una niña pequeña? La niñita se durmió y como a las dos horas empezó a llorar en plena madrugada, la doctora estaba desesperada porque no sabía que hacer con la bebita, entonces fue a la cocina e hirvió un poco de agua con azúcar y le dio con un gotero a la pequeña, la cual se sintió satisfecha y volvió a quedarse dormida, eran como las tres de la madrugada. La Doctora había acostado a la niña en su cama y la tenía muy abrigada con mantas y cobijas y como tenía mucho sueño, también se quedó dormida al lado de la niña. La Doctora soñó con un Ángel que le dijo :
-Paula, no entregues a la niña a la Policía de Menores, pues Dios escuchó tú plegaria, vio tu soledad y te la mandó como hija adoptiva, cría a la niña, como hija propia y atiende a la señales que te van a ser dadas para que puedas criar muy bien a tu hija.
La Doctora volvió a despertarse con los gritos de hambre de la niña y en eso volvieron a tocar la puerta, era la abuela Petra, la anciana que vivía en el apartamento de abajo, la doctora le abrió y le preguntó:
_ ¿Qué desea señora?
La señora Petra le dijo que necesitaba usar el teléfono, pues tenía una emergencia y el de su casa estaba cortado. La Doctora le permitió pasar a la señora a que hablara por su teléfono y logró oír, que estaba llamando a un médico, pues su nuera acababa de tener al bebé y ella no sabía que hacer, pues estaba muy enferma. El doctor quedó en que iría para su casa en lo que amainara la tormenta, que pusiera a calentar agua y que se calmara.
La señora se despidió de la doctora, cuando oyó llorar a la bebita
. La Doctora le dijo:
- Es hija de mi hermano Ángel, me la trajo anoche porque la madre murió en el parto y yo estoy desesperada, no se como cuidar a una niñita recién nacida.
La abuelita Petra le dijo:
_ Doctora Paula, ¿Por qué no le baja la niña a mi nuera? Ella acaba de tener un niño y así ella podría ayudarla en la crianza de su sobrinita. La Doctora se acordó del sueño que había tenido y le dijo que sí a la señora, entonces envolvió a la niña en la cobija y entre las dos la llevaron al piso de abajo. Cuando la doctora llegó al apartamento se enteró de lo que allí estaba sucediendo, de la muerte del padre de familia y de las necesidades que tenían, la señora Bretilda se puso muy contenta con la niña y le contó a la Doctora, que su médico le había dicho que tendría gemelos, pero que a última h
ora, se le presentó uno solo, que era un regalo que Dios le enviara a esta niña, para que fuera morocha con el bebé que le había nacido. La señora Bretilda le dio a mamar de su seno a la pequeña y está se convirtió en su “hija de leche “, como dicen aquí en el pueblo. La Doctora subió a su casa y trajo café, leche y azúcar, así mismo trajo panes y queso y todos desayunaron en aquella mañana como una gran familia nueva. La doctora se sentía muy contenta, pero no dijo más nada, sólo se acordaba de su sueño.
A todas estas en la Compañía de Cigüeñas, había regresado ya el Viejo Cigüeña, cuando de pronto apareció llorando a gritos La Cigueloquita; decía;
¡Ay Abuelo Cigüeña! ¡Qué desastre! ¡Qué desastre!
¿Qué te pasa Cigueloquita?
-¡Ay Abuelito, que se me cayó uno de los morochitos, que llevaba para el edificio doce y lo he buscando por todos los techos de las casas y no he podido encontrarlo, se perdió con esta lluvia.! Ay Abuelito! ¿Qué hago?
_ Bueno, Cigueloquita, lo primero que tienes que hacer es calmarte.
¿Còmo lo hago? No puedo,¿ Que dirá esa señora,? seguro van a denunciarme.
_ No, te preocupes Cigueloquita, que ya yo llevé el encargo. Logré agarrar a la criatura cuando caía y así conseguí hacer mi último reparto.
_ ¡Ay, Abuelito, Gracias! - decía Cigueloquita- ¡Muchas gracias, me salvaste la vida!
_ Mira Cigueloquita que esto te sirva de experiencia, de aquí en adelante, tienes que tomar conciencia y dejar las loqueras, pues ya te estas haciendo adulta y tienes que ser responsable.
_ Sí Abuelito, te juro que de hoy en adelante seré la cigüeña más cuidadosa del mundo, tanto como tú Abuelito y le dio un beso al Viejo Cigüeña con su largo piso.
_ El Viejo Cigüeña, sonreía complacido, seguro de que había realizado su último reparto con gran responsabilidad y así se quedó dormido para siempre, porque las cigüeñas, también se mueren, cuando han cumplido su misión en este mundo.
En el Edificio doce, ya había amanecido totalmente y la Doctora se fue al mercado y a las tiendas y trajo comida para todos y compró, cunas y coches, ropa y calzado para los bebés y muchos juguetes. La doctora le ofreció a la señora Bretilda, pagarle un sueldo mensual por el cuidado de su sobrina, para que la señora criara a los dos niños como hermanos, luego cuando fueron a presentarlos la Doctora les dijo que presentaran los dos niños como hermanos gemelos, ya que ella no era casada y así la niña llevaría los apellidos, de sus verdaderos padres, y eso que ni la Doctora, ni la señora Bretilda sabían nada de que le había sucedido a la cigüeña. Después como a los tres meses la Doctora, bautizó a los dos niños y fue su madrina, con dos compañeros de trabajo. La Doctora se iba cada mes a trabajar en el Buque Oceanográfico y se iba recorriendo los mares del mundo estudiando y estudiando, pero cuando llegaba a sus casa tenía una hija que le esperaba y una familia que la adoraba. En el cielo las cigüeñas volaron llevando al Abuelo cigüeña a su última morada.

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